El Dojo

Dojo

El Iwama Dojo, con la casa de O-Sensei unida, a la izquierda.

De Do, camino y Jo, lugar, sala; en japonés Dojo significa el "lugar del camino" o el "lugar donde se practica o se estudia el camino".

En los templos budistas se le da este nombre a las salas en donde se reúnen los monjes para la meditación. La influencia del Budismo Zen en las artes marciales japonesas hizo que se utilizara este término también para los lugares en donde se practicaban las artes marciales.

El Maestro Deshimaru comparaba la práctica en un dojo con un fuego de leña: cuanta más madera, más poderoso el fuego. En el dojo nos ayudamos mutuamente a tener una práctica fuerte y a olvidarnos de nosotros mismos. Seguir las reglas del dojo, del comportamiento correcto, es ya dejar de lado una parte del ego que monopoliza toda nuestra actividad ordinaria.

Dado su origen, el Dojo es sagrado y se le debe respetar como tal. Es el lugar en donde a través del esfuerzo físico, la concentración, y la meditación nos perfeccionamos y fortalecemos exterior e interiormente

Pero en el Budo, no se practica solamente en el Dojo. El arte marcial es un arte que se experimenta en cada momento, por lo que cualquier lugar en donde el Budoka pueda perfeccionarse y elevarse espiritual, moral y físicamente se puede llamar Dojo.

No son necesarios edificios, dinero, poder o prestigio para practicar el Arte de la Paz. El cielo está exactamente allí donde te hallas y ese es el lugar para entrenarse.

MORIHEI UESHIBA